España: de la autarquía al liberalismo, y del liberalismo al estatismo socialista

En la actualidad, en el poder se encuentra el socialista Pedro Sánchez, y tal como veníamos mencionando, hoy España es la economía número 14 a nivel mundial, y en el ranking anual de economías libres, se encuentra en la posición 41
Izquierda: Francisco Franco. Derecha: Pedro Sánchez (Collage: Informe Orwell)

España supo ser uno de los imperios más grandes desde que se tiene registro. Durante el siglo XVIII, el imperio español llegó a ocupar más de 20 millones de kilómetros cuadrados del planeta tierra y tuvo más del 12 % de toda la población a nivel mundial, fue por superficie, el cuarto imperio más extenso en la historia.

Hoy en día, España sigue siendo una nación importante, sin embargo, desde hace mucho que dejó de ser una de las cabezas a nivel militar, político y económico. En el presente, la economía española es la número 14 en el mundo, superada por Australia, que con aproximadamente la mitad de su población (25 millones de habitantes) tiene un PIB más grande, y las demás potencias europeas desde hace rato han dejado a España atrás, como es el caso de Italia, Francia, Reino Unido y Alemania.

Pero, ¿qué ha sucedido exactamente con España? ¿Qué han hecho mal, qué han hecho bien?

España, como la mayoría de las naciones europeas, se vio gravemente perjudicada por los periodos de guerra en el pasado siglo. Si bien el país no entró directamente a luchar en la Segunda Guerra Mundial, la guerra civil española se desarrolló entre 1936 y 1939, generando una ola de devastación, caos y crisis económica.

El triunfador de la guerra civil española resultó siendo Francisco Franco, quien terminaría imponiendo una dictadura que se extendería hasta su muerte en 1975. Ahora bien, el gobierno dictatorial de Franco, a nivel económico, se divide en dos etapas:

  1. Etapa de autarquía (1939 — 1959), que se desarrollaría desde el fin de la guerra civil, hasta finales de la década de los 50, cuando el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower visita España con el propósito de restablecer relaciones comerciales y diplomáticas. La dictadura de Franco había sido aislada del orden internacional por su apoyo al régimen nacionalsocialista de Hitler, y al fascismo de Mussolini en Italia. La visita del presidente estadounidense marca el fin del aislacionismo y España finalmente abandona el autarquismo.
  2. Etapa de liberalización económica (1959—1975), en este segundo período, empezarían a llevarse a cabo una serie de reformas económicas para abrir los mercados españoles y comenzar a comerciar con el resto del mundo.

Es preciso dividir las políticas económicas del dictador Francisco Franco, para poder analizar las posturas que permitieron propiciar el crecimiento de una economía que se había estancado desde los años de la guerra. En las primeras dos décadas de su régimen, Franco siguió las políticas económicas aplicadas en la Alemania nacionalsocialista o la Italia fascista, con un alto intervencionismo estatal, una gran cantidad de subsidios a la clase trabajadora, y el autarquismo producto del aislamiento internacional.

Tanto Hitler como Mussolini, creían en un socialismo nacionalista, distinto al socialismo internacionalista marxista que promovía la Unión Soviética. Ambos líderes se declaraban enemigos del capitalismo, de las clases burguesas, y creían que el individuo debía ser abolido a favor del colectivo (Estado). De hecho, una de las frases más famosas del dictador italiano fue: “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”, sí, Mussolini también jugaba a ser Dios; y básicamente, esa fue la premisa implementada por Francisco Franco en sus primeras décadas en el poder, persiguiendo brutalmente a todos los que se enfrentaran a su régimen.

El aislamiento internacional y las fallidas políticas económicas de Franco llevaron a España a una profunda crisis económica, en la que se aumentó enormemente la deuda pública y se creó un déficit comercial pronunciado. España finalmente pudo empezar a salir del hueco financiero tras la implementación del “Plan de estabilización de 1959”, en el que, entre otras cosas, se estableció elevar los tipos aplicados por el Banco de España para reducir la inflación, control y reducción del gasto público, el fomento de la inversión extranjera y recepción de capitales extranjeros, la entrada de España en el FMI, la OECE y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, y en definitiva, conformarse como una economía capitalista.

Los resultados empezaron a notarse rápidamente: en 1959 se produce el primer superávit de la balanza de pagos, la inflación, que en 1958 se encontraba en el 12,6 %, se redujo hasta el 2,4 % en 1960, y la economía española empezó a recibir rápidamente inversión extranjera, una buena fuente de ingresos gracias al turismo, y de a poco, se empezó a dar forma a la nueva economía más liberal.

Tras la puesta en marcha del plan de estabilización, España consiguió lo que históricamente se ha denominado el “milagro económico español”, que se empezó a acentuar a mediados de la década de los 60 y se extendió hasta 1973, cuando la crisis petrolera del 73, junto a ciertas políticas económicas implementadas por la dictadura franquista, empezó a cambiar nuevamente la situación del país.

Durante los años en que España inició las reformas radicales de su economía liberando los controles, se vio uno de los crecimientos de PIB más grandes del mundo. De hecho, la economía española creció a un ritmo del 7 % anual, siendo superado solamente por Japón. Esto fue suficiente para que el país se consolidara como la 7ma economía más grande del planeta en 1978, sin embargo, desde entonces, España empezó a ceder terreno y comenzó a verse superada por otras economías europeas y asiáticas.

En este momento es realmente difícil determinar cuáles eran las posiciones económicas que defendía Franco. En sus primeros años en el poder aplicó un autarquismo nacionalsocialista, impulsado, sobre todo, por el aislamiento internacional. Luego, cuando el país se encontraba en un profundo estancamiento económico, llega el reconocimiento internacional que implicaba asumir ciertas posturas económicas dirigidas desde el FMI, Estados Unidos y otros organismos internacionales. Entonces España comenzó a levantar cabeza, hasta que Franco, una vez más, con el poder y las relaciones internacionales aseguradas, comienza nuevamente a imponer medidas económicas proteccionistas e intervencionistas, y el crecimiento récord de la economía española comienza a disiparse.

Llegada la democracia al país, y tras el período de gobierno de la “Unión de Centro Demócratico”, el poder se ha repartido entre el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), y el PP (Partido Popular), desde entonces, la economía ha sufrido una serie de variaciones, donde el intervencionismo ha crecido y decrecido según el partido de turno en el poder. Los socialistas evidentemente han procurado un intervencionismo y “redistribución” de riquezas mayor que los populares, quienes han hecho un mejor trabajo recortando impuestos y limitando los poderes del Estado, aunque han cometido el error de no reducir demasiado el gasto público e incurrir en la deuda pública.

En la actualidad, en el poder se encuentra el socialista Pedro Sánchez, y tal como veníamos mencionando, hoy España es la economía número 14 a nivel mundial, y en el ranking anual de economías libres, se encuentra en la posición 41.

En las últimas décadas España ha sufrido una enorme transformación, pasó de ser una economía agraria a una industrial, para posteriormente convertirse en una economía de servicios. Tecnología, banca, pero muy, muy especialmente el turismo, son las fortalezas españolas, por lo que no existe realmente razón alguna para implementar políticas proteccionistas e intervencionistas en la economía. Precisamente, lo que más necesita España es atraer capital extranjero, y eso, difícilmente lo logrará con las altas tasas impositivas que hoy obstaculizan la economía.

España tiene todas las condiciones para volver a convertirse en una de las grandes potencias del mundo. Claro, viéndolo con las gafas del presentismo, suena como una teoría disparatada, pero, ciertamente, el país todavía cuenta con un atractivo superior al de sus competidores más cercanos en atractivos turísticos, infraestructura, ubicación geográfica, profesionales, mano de obra económica a nivel europeo y talento, todos estos elementos, de la mano de unas políticas económicas más liberales, podría llevar al que fuera uno de los grandes imperios de la humanidad, a regresar al podio de las naciones más poderosas y prosperas del planeta, lo único que necesitan es sacar a los políticos del camino y permitir que la iniciativa privada y la ciudadanía salgan adelante.

Nota del editor: Este texto forma parte del libro de Emmanuel Rincón: «El hombre jugando a ser Dios«.

Emmanuel Rincon

Emmanuel Rincón es un escritor y abogado con premios literarios internacionales y 8 libros publicados. Es CEO de Informe Orwell y la consultora política Regional Renaissance

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