El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radoslaw Sikorski, lanzó este miércoles un contundente mensaje dirigido a Moscú, en el que dejó claro que Rusia no volverá a someter a las naciones que en el pasado estuvieron bajo su dominio. “Nunca volverán a imponerse ni aquí, ni en Kiev, ni en Vilna, ni en Riga, ni en Tallin, ni en Chișinau”, expresó durante una intervención ante la Cámara Baja del Parlamento.
Sikorski se refirió, sin mencionarlo directamente, al pensador ruso Alexandr Duguin y a quienes abrazan su visión neoeuroasianista, y criticó las aspiraciones imperialistas del Kremlin. “¿No es suficiente con tener once husos horarios? Gobernad mejor vuestro propio territorio y dejad de soñar con reconquistar Varsovia”, señaló.
En su discurso, calificó al imperialismo ruso como “el enemigo directo” de Europa y urgió a la OTAN y a la Unión Europea a tomar nota de la invasión rusa en Ucrania para mejorar sus capacidades de disuasión, aumentar el entrenamiento militar y adaptar sus doctrinas de defensa.
El jefe de la diplomacia polaca destacó que el gasto conjunto de defensa de los países aliados asciende a cerca de 1,5 billones de dólares, muy por encima de los 145.000 millones de dólares del presupuesto militar ruso. Este desequilibrio demuestra —dijo— que mientras la OTAN mantenga su cohesión y eficacia, Rusia no podrá imponerse militarmente.
Polonia, que actualmente dedica un 4,7 % de su PIB a defensa, presiona para que el resto de los aliados eleven su inversión a un mínimo del 3,5 %. De lograrse ese objetivo, la Alianza Atlántica contaría con un poderío presupuestario trece veces superior al de Moscú.
Sikorski también abordó la necesidad de reforzar los lazos con Estados Unidos, pese al distanciamiento estratégico que ha adoptado la administración de Donald Trump respecto a Europa. “Insistimos ante Washington en los beneficios de mantener su presencia militar en el continente, y especialmente en Polonia”, afirmó, en alusión al temor de una retirada de tropas estadounidenses que podría afectar a países con frontera directa con Rusia.
El ministro no dejó de lado la creciente cooperación entre Moscú y otros regímenes autoritarios. Acusó a Corea del Norte de enviar armamento y efectivos al frente ucraniano, y a Irán de proveer la tecnología para fabricar drones de ataque. También señaló que China ha exportado grandes volúmenes de productos de doble uso a Rusia, incluyendo equipos para guerra electrónica.
Aun reconociendo los logros tecnológicos y económicos de Pekín, Sikorski instó al régimen chino a desempeñar un papel constructivo en la escena internacional: “China puede ser un factor clave para detener la guerra colonial de Putin. En lugar de un guerrero lobo, preferiríamos ver en ella un emisario de paz”.
Con esta intervención, Varsovia reafirma su rol como uno de los bastiones más firmes del flanco oriental de Europa, decidido a frenar cualquier intento de restauración del dominio ruso en la región.




