El mal nos insta a rechazar la creencia en Dios, mientras que eleva al Estado a la categoría de deidad

"El hombre jugando a ser Dios se une a las crecientes filas de obras que desafían el mal ante nosotros"
El hombre jugando a ser Dios
El hombre jugando a ser Dios (Libro: Emmanuel Rincón) Gaveta Ediciones

Para un ciudadano sensato, el mundo en este momento parece tener cada vez menos sentido con cada día que pasa. Los valores que una vez apreciamos, que nos unían en una sociedad civil vibrante, se enfrentan a un bombardeo diario. Cosas ofensivas que nunca diríamos o haríamos hace una generación, se dicen y se hacen hoy con la intención de inflamar, denigrar y dividir. Las libertades que dábamos por sentadas —las libertades de pensamiento, expresión, prensa y religión— se están desvaneciendo rápidamente a medida que el gobierno intrusivo y la cultura de la cancelación ganan terreno.

«Orwelliano» ya no es sólo un adjetivo derivado de una obra de ficción de hace más de siete décadas; ahora parece describir algún nuevo acontecimiento en nuestras vidas cada día. La propia historia se está reescribiendo para servir a las agendas políticas.

¿El mundo se está volviendo loco o es sólo usted, o sólo yo?

Emmanuel Rincón es un pensador serio. No observa las cosas en silencio. Las pone en contexto, las evalúa, las juzga por los frutos que dan y da la voz de alarma para que la civilización aún pueda salvarse. Este libro sostiene que sus sentidos no le engañan; el mundo se está volviendo loco, ante nuestros ojos.

El mal anda suelto. No te deprimas por este hecho, porque un espíritu derrotista te desarmará fatalmente, y eso es precisamente lo que el mal quiere. Lo último que el mal espera es lo que el libro de Rincón trata de inspirar: una ciudadanía informada y deseosa de contraatacar con fuerza. No es inevitable que el mal gane, a menos que la gente buena se rinda.

La esencia del mal que combatimos es el engaño, y su enemigo mortal es la verdad. Lo que parece una locura es en realidad una guerra contra la verdad. Es un asalto a la razón, a la mente, a la propia naturaleza humana. Quiere que creamos el mito de que todo el mundo es una víctima o un opresor, que la libertad individual debe ser sofocada en favor del colectivismo y la concentración del poder político. Es una perspectiva profundamente reaccionaria y pesimista de la vida. Exige que nos callemos y nos conformemos con las manipulaciones de titiriteros corruptos que presumen de que el resto de nosotros somos sus marionetas.

Como explica hábilmente Rincón, el mal, por un lado, nos insta a rechazar la creencia en el Dios tradicional, mientras que, por otro, eleva al Estado a la categoría de Dios. Este no es un engaño nuevo. De hecho, es tan antiguo como la Torre de Babel. A lo largo de los siglos, ha destruido una civilización, un imperio, una nación tras otra. De hecho, el progreso de la libertad humana sólo llega cuando un pueblo reúne el valor y la integridad intelectual para luchar contra el mal, con uñas y dientes.

En 1943, el mundo se vio inmerso en una terrible guerra que fue diseñada por hombres malvados —Hitler, Stalin, Tojo— quienes creían saber cómo debían vivir los demás. Estos hombres tergiversaron la verdad para servir a sus fines, que justificaban los medios más atroces. Afirmaron ser los salvadores de la humanidad, incluso mientras mataban a millones de personas. En medio de esa oscuridad, el aclamado autor británico J. R. R. Tolkien escribió una carta a su hijo Christopher. En ella, resumía una de las verdades más duraderas del mundo, que resulta ser también el tema del libro de Rincón:

“…El trabajo más impropio de cualquier hombre, incluso de los santos (que al menos no estaban dispuestos a asumirlo), es mandar a otros hombres. Ni uno entre un millón es apto para ello, y menos aun los que buscan la oportunidad”.

Siguiendo el espíritu del viejo refrán, «Siempre es más oscuro antes del amanecer», opto por creer que el «pico de locura» puede estar cerca. El hombre jugando a ser Dios se une a las crecientes filas de obras que desafían el mal ante nosotros. Ayudará a despertar a la gente antes de que sea demasiado tarde. Y una vez más, como la gente sensata ha demostrado tantas veces antes, la libertad y el sentido común saldrán triunfantes de la Edad Media de la tiranía y el engaño.

Dentro de un siglo, cuando sus bisnietos recuerden esta época, ¿cuál de estas dos cosas querría que dijeran de usted?

A) Cuando la luz de la libertad corría peligro de apagarse, mis antepasados tiraron la toalla, se acobardaron en un rincón, y por eso ahora vivo en la tiranía; o,

B) En el momento en que el mundo más necesitaba hombres y mujeres con valor e integridad, mis antepasados se pusieron a la altura de las circunstancias, nos rescataron del abismo, y por eso hoy soy libre.

Si eres una persona con conciencia, ya sabes la respuesta. Ahora ponte a trabajar.

Nota del editor: Este es el prólogo de Lawrence Reed, presidente emérito de la Fundación para la Educación Económica (Georgia, EEUU) sobre el libro de Emmanuel Rincón «El hombre jugando a ser Dios».

El libro puede ser adquirido en las librerías de España y en Amazon a nivel internacional.

Lawrence Reed

Lawrence Reed es presidente emérito de la Fundación para la Educación Económica

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