La historia del hermano de Natalie Harp, la mano derecha de Trump: un comunista que defiende al régimen de Nicaragua

Natalie Harp se convirtió en una de las colaboradoras más cercanas de Donald Trump. Su hermano mayor, Preston, tomó el camino contrario: se mudó a Nicaragua, abrazó el sandinismo y afirma haber encontrado allí la paz que buscaba. Dos hermanos, dos países y dos visiones radicalmente opuestas del poder estadounidense.
Natalie Harp

La historia de Natalie y Preston Harp parece diseñada para condensar en una sola familia algunas de las fracturas políticas más profundas de Estados Unidos.

Natalie, de 35 años, ha pasado de ser una activista cercana a Donald Trump a convertirse en una de sus asistentes personales de mayor confianza. Su presencia constante junto al presidente le ha valido el apodo de “la impresora humana”, por su conocida costumbre de imprimir para Trump documentos, artículos y publicaciones que el mandatario quiere revisar en papel.

Su hermano mayor, Preston, de 38 años, tomó exactamente el camino contrario.

Después de visitar Nicaragua por primera vez en 2022, se instaló allí un año después. Hoy vive en Masatepe, se identifica con el sandinismo, participa en actividades vinculadas al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y se define como antiimperialista.

La paradoja es difícil de ignorar: mientras una de las hermanas se encuentra dentro del círculo de poder del presidente estadounidense que mantiene una relación abiertamente confrontacional con Managua, el otro hermano defiende desde Nicaragua al régimen que Washington considera adversario.

Dos caminos políticos nacidos en la misma familia

Natalie y Preston crecieron en California dentro de una familia cristiana conservadora y fueron educados en casa.

Sin embargo, sus trayectorias personales terminaron divergiendo profundamente.

Según los relatos recogidos por la prensa estadounidense, Natalie desarrolló desde joven una fuerte fascinación por la Casa Blanca y por los presidentes estadounidenses. Preston, en cambio, se inclinó hacia una cultura contracultural asociada con el rock, el skate y autores como Carl Sagan y Jack Kerouac.

La divergencia familiar terminó convirtiéndose en una ruptura política.

Natalie encontró en Trump la figura alrededor de la cual construir buena parte de su vida profesional. Preston desarrolló una visión radicalmente crítica del poder estadounidense y terminó identificándose con movimientos antiimperialistas.

La distancia entre ambos se profundizó después de la muerte de su padre, Robert Harp, en 2020. Desde entonces, los hermanos prácticamente no mantienen relación.

Natalie Harp y el ascenso al círculo íntimo de Trump

La trayectoria de Natalie hacia el entorno presidencial comenzó en 2019.

Ese año contó públicamente que había superado un cáncer de huesos y atribuyó un papel importante a la política Right to Try promovida por Trump, que buscaba facilitar el acceso de pacientes terminales a tratamientos experimentales.

A partir de entonces, su relación con el movimiento trumpista se hizo cada vez más estrecha.

Participó en actos políticos, apareció en la Convención Nacional Republicana de 2020 y finalmente comenzó a trabajar directamente para Trump.

Su cercanía llegó a un nivel excepcional durante el segundo mandato presidencial. El libro Regime Change, de los periodistas Maggie Haberman y Jonathan Swan, describe a Harp como una de las asistentes más devotas del presidente.

Esa proximidad quedó especialmente expuesta el pasado 8 de julio, cuando Harp formó parte del reducido grupo que acompañó a Trump durante un cambio de avión después de la cumbre de la OTAN en Ankara, tras una alerta de seguridad relacionada con una posible amenaza iraní.

El episodio convirtió a una hasta entonces relativamente desconocida colaboradora presidencial en una figura de creciente interés público.

Preston Harp encontró su lugar en Nicaragua

La trayectoria de Preston tomó una dirección completamente distinta.

Después de atravesar una etapa de fuerte desorientación personal, viajó a Nicaragua en 2022. Según su propio relato, el país le produjo una sensación de tranquilidad que no había experimentado desde la muerte de su padre.

Regresó y decidió instalarse allí.

Con el tiempo comenzó a acercarse a círculos antiimperialistas y al entorno político del sandinismo. También empezó a colaborar con S. Brian Willson, un veterano activista estadounidense conocido por sus protestas contra la política exterior de Washington durante la Guerra Fría.

La relación con Willson reforzó la transformación política de Preston, quien actualmente utiliza sus redes sociales para defender al Frente Sandinista y al régimen Ortega-Murillo.

Su posición no es simplemente la de un extranjero residente en Nicaragua. Preston se ha convertido en un defensor explícito del sistema político sandinista.

En publicaciones recientes ha rechazado que Nicaragua sea una dictadura y ha presentado las movilizaciones oficialistas como expresiones de apoyo popular a la Revolución Sandinista.

La paradoja Nicaragua-Washington

La historia adquiere una dimensión política mayor porque Nicaragua ocupa precisamente uno de los espacios más conflictivos de la política exterior estadounidense hacia Centroamérica.

Mientras Preston reivindica al sandinismo desde Nicaragua, la administración Trump mantiene una postura de fuerte presión sobre el régimen Ortega-Murillo.

El contraste es particularmente llamativo porque su hermana se encuentra dentro del núcleo de poder de esa misma administración.

La familia Harp terminó así dividida por dos visiones incompatibles sobre Estados Unidos.

Natalie ve en Trump al presidente al que decidió dedicar su carrera y su lealtad política. Preston ve en el poder estadounidense una expresión del imperialismo que debe ser cuestionada y encuentra en la Nicaragua sandinista un modelo político con el que se identifica.

Dos hermanos, dos versiones del poder

La historia de los Harp resulta más reveladora que una simple curiosidad familiar porque muestra hasta qué punto una misma experiencia de formación puede producir trayectorias políticas completamente opuestas.

Ambos crecieron en el mismo hogar. Ambos estuvieron expuestos a una educación conservadora y religiosa. Pero terminaron interpretando de manera radicalmente diferente conceptos como Estados Unidos, autoridad, revolución y poder.

Natalie terminó en el centro de la Casa Blanca.

Preston terminó en Nicaragua defendiendo a un régimen enfrentado con Washington.

Su propia familia se convirtió, de manera involuntaria, en un pequeño mapa de la polarización política estadounidense: de un lado, la lealtad al poder presidencial y al movimiento de Trump; del otro, el rechazo al excepcionalismo estadounidense y la identificación con una revolución que continúa gobernando Nicaragua.

Preston ha dicho que no tiene intención de regresar a Estados Unidos ni de reconstruir el vínculo con su hermana. Natalie, mientras tanto, continúa trabajando junto al presidente que representa todo aquello que su hermano decidió abandonar.

La distancia entre ambos ya no es solamente familiar. Se ha convertido en una frontera política que atraviesa Washington y Managua.

Vídeo de la semana

Informe Orwell es un medio de información independiente que parte de dos principios base para su funcionamiento: verdad y libertad.

En tiempos donde la mayoría de los medios de “comunicación” se han transformado en vehículos de propaganda del poder establecido y los políticos, nuestro equipo busca contrarrestar la desinformación hegemónica y sacar a relucir las noticias que incomodan al eje dominante.

Si está en sus posibilidades, le agradeceríamos donación de recursos que emplearemos en mantener operativo nuestro sitio web, pagar servidores y los salarios de nuestro equipo, para así poder seguir informándoles.

Cualquier donación es bien recibida.

                 

También agradecemos que comparta nuestro trabajo en redes sociales para poder llegar a millones de personas en el mundo.

Te recomendamos leer: