En una carta de alto voltaje político, el excanciller Álvaro Leyva reveló los detalles más sensibles de su conflictiva relación con el presidente Gustavo Petro y lanzó fuertes señalamientos contra figuras clave del círculo presidencial, como Laura Sarabia y Armando Benedetti. El documento, de cuatro páginas, expone una serie de tensiones internas que, según Leyva, fueron minando la coherencia del actual Gobierno desde sus inicios.
Leyva, quien hasta hace pocos meses ocupaba el Ministerio de Relaciones Exteriores, señala que pese a haber apostado por el proyecto político de Petro, nunca logró una comunicación efectiva con el mandatario. “Fui leal hasta el final, pero usted jamás me escuchó”, escribió, al tiempo que lamentó la falta de un diálogo fluido sobre la política exterior del país.
Uno de los pasajes más polémicos de la misiva tiene como protagonista a Laura Sarabia, exjefa de gabinete y actual canciller. Según el exministro, Sarabia controlaba completamente la agenda presidencial y ejercía una influencia que trascendía lo institucional. “Ella era la dueña de su tiempo y, en varias ocasiones, noté que también cumplía con ciertas funciones personales para usted”, afirma Leyva sin entrar en mayores detalles, pero dejando entrever una cercanía poco usual entre ambos.
El documento también incluye una crítica directa a Armando Benedetti, a quien Leyva describe como una persona “enferma” tras una reunión que el propio Petro le habría pedido que sostuviera con él para tratar su nombramiento como embajador en Venezuela. “En esa conversación entendí que Benedetti tenía serios problemas de adicción. Aun así, se le dio un cargo diplomático”, sostuvo.
Ciudadanas, ciudadanos
— Álvaro Leyva Durán (@AlvaroLeyva) April 23, 2025
Me permito darles a conocer la carta que hice llegar ayer 22 de abril del año en curso, al señor Presidente de la República, doctor Gustavo Petro Urrego. Incluyo el sello comprobante de recibo en la Presidencia, hora 1:52 p.m. pic.twitter.com/5xm7QHwuKy
Leyva no escatimó palabras para advertir sobre lo que considera una gestión marcada por el caos y la descomposición interna. Mencionó los escándalos desatados por los audios entre Sarabia y Benedetti, revelados por la prensa en 2023, como uno de los episodios que más daño ha hecho a la credibilidad del Ejecutivo. Además, se refirió a nuevas revelaciones desde Japón, donde Sarabia habría reavivado tensiones con el ministro del Interior, aumentando la incertidumbre en el alto gobierno.
“Su administración sigue atrapada en las redes de funcionarios que solo han traído controversias, grabaciones, contradicciones y desconfianza. Y usted, presidente, no ha logrado zafarse de esa trampa personalísima que termina arrastrándolo”, concluye la carta.
Con estas declaraciones, Leyva se suma a la creciente lista de excolaboradores del mandatario que han salido a denunciar fracturas internas en el Ejecutivo. La publicación de la misiva ha generado reacciones en todos los sectores políticos y amenaza con intensificar la ya tensa atmósfera en la Casa de Nariño.
Wow.
— Orlando Avendaño (@OrlvndoA) April 23, 2025
En una carta, el excanciller de Petro por casi dos años, Leyva, revela que el presidente de Colombia es drogadicto.
Dice que cuando estaban en París, Petro se desapareció dos días por una crisis de adicción.
También dice que Laura Sarabia, la jovensísima actual… pic.twitter.com/gSnnZWvFtS
«Una vez inicié mis funciones, me di cuenta prontamente que usted no hablaba recurrentemente con sus ministros. Casi nunca. Encontré que su círculo de confianza era bien reducido. Entre los ministros lo comentábamos. Yo, el mayor, me convertí en escucha de varios. El que más me insistía en que le ayudara a hablar con usted fue su primer ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se dice que en la primera crisis usted to remplazó sin haberto recibido.
Me correspondió nombrar a Armando Benedetti como embajador en Venezuela. Me dijo usted que hablara con él. Lo cité a mi apartamento. No quería aceptar la designación. Aspiraba a trabajar en una posición importante en Colombia. Quizá como un eventual ministro. Como si yo estuviera al tanto de sus problemas personales me manifestó que el doctor Miguel Bettin ya lo tenia al otro lado. Lo comentamos. Comprendí por todo lo que manifestaba que estaba adicto a las drogas. Bettín gran profesional de enorme reputación. De mi entrevista con Benedetti concluí que se trataba de un enfermo. Sigue igual señor Presidente.
El enredo de las grabaciones de voz (Sarabia-Benedetti), dadas a conocer por la revista Semana en junio de 2023 sigue manteniendo en vilo su gobierno; y actualmente mucho más por las informaciones suministradas el pasado miércoles 16 de abril por su Canciller desde Osaka, Japón. Lo que demuestra una vez más que usted sigue siendo víctima de esos cuestionados funcionarios. A lo que se suma que usted no ha logrado escapar de la personalísima trampa que lo destruye siempre más. Grave sin duda estimado Presidente. Sí, le guardo estimación.
Los recuerdos que todavía tengo frescos de episodios ocurridos siendo yo el primer testigo, me producen aún desazón y desconcierto. Uno de ellos, la ocasión en que usted se desapareció dos dias en París durante una visita oficial. Como si inteligencia francesa fuera incompetente como para no haber conocido su paradero. Momentos embarazosos para mi como persona y como su Canciller. Y mucho más cuando supe en dónde había estado. Me apena decirlo hoy-tarde ciertamente-, pero por esa época ya tenía conocimiento de episodios suyos de similar comportamiento. Fue en Paris donde pude confirmar que usted tenía el problema de la drogadicción. ¿Pero qué podía yo hacer? Seguro fui inferior. Lo he debido aproximar, ayudar, asistir oportunamente. Guardo en mi interior la pena de no haber intentado extenderle la mano. Lo cierto es que nunca se repuso usted. Es así. Su recuperación lastimosamente no ha tenido lugar.
Sus desapariciones, llegadas tarde, inaceptables incumplimientos, viajes carentes de sentido, frases incoherentes, cuestionadas compañías según algunos y otros descuidos suyos se han registrado y se siguen registrando señor Presidente. Bien se sabe que ha caído usted en muy frecuentes tiempos de soledad, ansiedad, depresión y otras manifestaciones de difícil superación, algunas de alto riesgo. Todo conocido por bocas muy cercanas a usted que lo quieren, lo estiman, que se sienten vinculados en lo personal pero que no saben qué hacer. Conocen y conocen, pero su desconcierto por sentirse impotentes los apabulla.
Sus últimas intervenciones públicas desadornadas con amenazas innecesarias, calificando inadecuadamente a sus contradictores, a algunos de criminales sin serto, incluso dejando entrever más de una vez que los considera una amenaza para la vida de muchos conciudadanos, constituyen un abuso del poder que se deriva de la Jefatura del Estado que usted detenta; no mide adecuadamente el alcance de sus palabras; incita con todo ello a la lucha de clases. Y lo ha llegado a hacer en representación del un inexistente M-19. Como un provocador viene quedado usted. Ciertamente tuvo razón el editorial de el diario El Espectador del día 23 de marzo del año que corre al manifestar: «El fuego retórico del presidente Petro ha superado lo tolerable».
No me referiré en esta oportunidad a muchos de sus tweets hoy mensajes X que han sido objeto de crecido rechazo. Ni a otros temas que desdibujarían el sentido que pretendo darle a esta primera carta así en ella se consignen crudezas o aparentes asperezas en el trato. Por lo pronto Presidente desvincule a quienes han abusado de usted, que se han aprovechado de su complejísima situación y que le han hecho y continúan haciéndole terrible daño. Tan evidentes son que están en boca y mentes de cientos de miles de compatriotas: El Presidente de Ecopetrol, Benedetti y la señora Sarabia. Dícese de ellos que lo tienen secuestrado. Créame que con esa medida adelantaría en aigo la solución.
Colombia requiere la unión, no la confrontación caótica alimentada desde la jefatura del Estado Presidente. Evitemos entre todos un incendio social. Es posible.
Se que no le sería fácil para usted recibirme Presidente. Ojalá se animara a hacerlo. Le haría una necesaria insinuación pensando en usted y en la nación entera…», sentenció Leyva.




